Primeras imágenes de la Tierra desde Artemis II
Tras más de medio siglo, la humanidad volvió a abandonar la órbita terrestre.
La misión Artemis II despegó el 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Al día siguiente, una maniobra de inyección translunar impulsó a la nave Orion rumbo a la Luna, convirtiendo a sus cuatro tripulantes en los primeros seres humanos en viajar al espacio profundo desde el final del programa Apolo, en 1972.
A bordo viajaron los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, acompañados por Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. Durante nueve días, una hora y 32 minutos, la tripulación recorrió una trayectoria alrededor de la Luna antes de regresar a la Tierra.
La misión no tenía como objetivo aterrizar en la superficie lunar. Su propósito era mucho más amplio: comprobar que Orion podía transportar y mantener con vida a una tripulación durante un viaje por el espacio profundo, preparando el camino para futuras misiones en las que los astronautas volverán a caminar sobre la Luna.
Durante el vuelo, la tripulación evaluó los sistemas de soporte vital, navegación, propulsión, energía y control térmico de la nave. También realizó maniobras de pilotaje manual, supervisó operaciones automatizadas y puso a prueba las comunicaciones a distancia lunar, además de estudiar la habitabilidad de Orion y la respuesta del cuerpo humano fuera del entorno cercano a la Tierra.
Desde las ventanas de la cápsula, la Tierra dejó de ocupar el horizonte para convertirse en una esfera suspendida en la oscuridad. Las fotografías tomadas por la tripulación, entre ellas las imágenes de Reid Wiseman y Christina Koch observando nuestro planeta durante el trayecto, ofrecieron una nueva perspectiva de un paisaje que ningún ser humano había contemplado directamente en más de cinco décadas.
En su punto más lejano, Artemis II alcanzó aproximadamente 252,756 millas de la Tierra, superando la distancia registrada por las misiones humanas anteriores. Durante el sobrevuelo pasó a cerca de 4,067 millas sobre la superficie lunar, permitiendo a los astronautas realizar observaciones y recopilar información que servirá para planear futuras operaciones científicas.
El 10 de abril, Orion atravesó nuevamente la atmósfera terrestre y amerizó en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, a las 8:07 de la noche, hora del este de Estados Unidos. Equipos de la NASA y de la Marina estadounidense recuperaron la cápsula y trasladaron a los astronautas en helicóptero para realizar las primeras evaluaciones médicas posteriores al vuelo.
Artemis II no llevó seres humanos de regreso a la superficie lunar, pero demostró que el camino vuelve a estar abierto.
Más que una repetición de las misiones Apolo, el viaje representó el inicio de una nueva etapa: una en la que la Luna dejará de ser únicamente un destino alcanzado en el pasado para convertirse en el punto de partida de exploraciones más profundas.
Después de 54 años, los seres humanos volvieron a mirar la Tierra desde el camino hacia la Luna.